RECUENTO
No se de que
vale haber vivido todo
haber pisado piedras y pantanos,
días y noches, lágrimas y risas.
Tengo alforjas llenas de palabras
cosechadas al paso, guardadas
por si alguna vez alguien quería
oír algo más que adiós
o
buena suerte.
Tengo una niña sola
sentada en la ventana
viendo pasar las procesiones
de vírgenes y diablos
despeinados.
Hay calor en La Habana,
vuelvo el rostro y cuento mis historias
a
la abuela que canta en la cocina.
Pronto será invierno, pronto
habré nacido.
Comenzaré a perder,
a
tener miedo.
Pasaré los años hilvanando
las costuras de mí misma,
remendando
el manto tibio de la nada.
Creeré haber amado y será triste
creer que lo he perdido.
Luego bajaré al fondo
y
volveré de prisa
creyendo que viví
siempre creyendo.
Hay calor frente al mar.
Busco las calles conocidas
alguna esquina o árbol
que indiquen el regreso.
Cierro los ojos, evoco
con toda el alma mi jardín
mi casa,
mi perro,
mi dolor,
mi aburrimiento.
No se de qué vale tanta mierda.
Hay calor en Miami, pronto
será invierno tal vez,
pronto me habré muerto
y
las nostalgias.
Se irá el Morro conmigo,
el verde limpio,
el azul de mi mar
y
las montañas.
Se irán tus ojos,
este último abrazo
que detengo.
Este encontrarte ahora que he olvidado
mis cuentos de gigantes, ahora
que Abuela ya no escucha
y
solo duelen.
Ahora que no tengo ni siquiera
el polvo para darte.
Todo es nuevo, limpio, inútil...
nada es mío.