NO ES
No
es así. Puede aún imaginar que anda
detrás de los pájaros, escapar de lo que debe
y
olvidarlo por el tiempo preciso
del
libro por leer o alguna mariposa.
Pero
no sabe cómo resistir la angustia,
el
miedo de no serlo.
Puede obviar las miradas, dejar que las
palabras
construyan barricadas en su entorno
y el
frío hiele y la lluvia inunde
y el
huracán arranque los árboles
cien
veces vueltos a sembrar
y
puede
Salir aún con los brazos abiertos
y su
mejor sonrisa. Mas no sabe
los
secretos pasadizos que en su cuerpo
labró la sumisión, las puertas
entreabiertas, las ventanas que dejan
penetrar el odio.
No
es así y por eso aún puede
limpiar una vez más su casa,
preguntándose como llegaron los desechos,
como
el polvo cubrió los adoquines
la
vista al mar, los escondidos
pedazos de su historia.
Pero
a veces mira y se descubre hueca.
A
veces no resiste la soledad y accede
al
juicio y la condena de sí misma.
Abre
entonces la piel y deja
de
ser donde más duele,
adonde nadie sabe.