Al
acercarme llevo las manos tan llenas
que se me van cayendo los motivos,
y no se si volverme, si recobrar la vida
o llegar simplemente, apenas con las flores,
apenas con los dedos extendidos,
apenas conmigo a cuestas y los pasos
que ya sin causa se desprenden, vuelan
como auras por sobre mi cabeza
Espántalos
de un gesto, tú que no sabes,
tú que te asombras de que me falte el aire,
tú que los cuentas uno a uno
sin descubrir adonde ni cuando se soltaron,
tú que niegas incluso que es posible
que los pasos escapen de las huellas,
espántalos, créeme que debes espantarlos
aunque parezcan águilas y a veces mariposas
Créeme
que debes acercarte y tenderme los brazos
por más que parezca capaz, por más que sonría
y el gesto sea firme y las legumbres frescas
te griten que está bien, que hoy cocinaremos
como todas las noches y oiremos
nuestras viejas canciones y hasta dormiré
temprano. Créeme que debes
Correr
adonde aún no llego, adonde tiemblo
sólo de oler la lluvia. Ven pronto que el miedo
precipita derrumbes, que ya no se
adonde quedaron las palabras
y mis pedazos ruedan por las calles...
el agua los arrastra afuera de los muros
y no es la misma tierra su fondo y su medida
Ven,
que los pasos desprendidos caen
como palomas delante de mis ojos
y no será posible devolverlos al sitio
adonde el pie se pierde de todo lo que piso,
y hay voces y hay abismos
de no creer, saber, ni hallar sino la piedra
desgarrando el impulso, los huesos,
la memoria
Ven
y extiende el camino y las manos y todo
adonde llegue y calle al abrazarte,
cierra tras de mí la puerta y deja al perro
traerme sus juguetes; pon música, sonríe...
otro día termina y regresé del aire
sin pasos ni motivos, sin lluvia, seca y sola,
con los brazos repletos y la mirada puesta
apenas en las flores que me arranco
y te ofrezco