LA FIRMA
Tocó
la puerta, no sabiendo
si abrir o cerrar,
si dejar dentro el miedo
o fuera la última
sonrisa,
si abrazar a sus voces
o salir de una vez hacia la vida.
Fue duro levantarse y dar los pasos
que separan el cuarto de la sala,
subir los pocos escalones
y llegar al zaguán,
adonde aguarda.
No sabe quién pudo dejar todo
a medio terminar. Quién de todos
salió sin cerrar la puerta.
Solo sabe que está
sola con la noche
y las voces, y los ruidos
conque el alma se defiende
de la historia.
Y su mano en el aire traza letras
que una vez fueran su nombre,
y cierra.